Cuando acabe el color rosa

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Por:  Orlando Gil

La Junta Central Electoral apresura su tarea de explicar el llamado voto automatizado, y lo hace ante los potenciales interesados.

Los ciudadanos de a pie, los partidos políticos y los precandidatos presidenciales. Incluso con estos últimos utiliza servicio delivery.

Si el votante común entiende, si el partido aprueba y el precandidato reconoce, el organismo llena el cometido.

Es bueno que así ocurra y mejor si la Junta Central Electoral recuerda los bueyes con que ara. Los políticos dominicanos dicen sí cuando tienen no en la punta de la lengua. Esa cuestión que es crucial se supone superada, y el organismo estaría en condiciones de ocuparse de otras de igual importancia.

El tiempo parece mucho, pero nunca puede serlo si debe distraerse en situaciones que, aunque de su jurisdicción, corresponden a chismes entre partidos o candidatos.

Las primarias serán la gran prueba de la democracia dominicana, y las preocupaciones que debieran ser de los partidos o de los precandidatos, principalmente de la JCE.

Los partidos o los precandidatos resuelven lo suyo con un desorden, como era la norma antigua, y todo quedaba en que eran blancos y se entendían, o ahora morados y deberán reconciliarse. Como maneja los mecanismos, hará el conteo y dará ganadores, cualquier disgusto u ofensa serán de su entera responsabilidad.

Octubre 2019 será la vara con que se medirá febrero y mayo del 2020, y la Junta Central Electoral podría verse en un trance igual al de las encuestas. Si no llenan las expectativas en octubre, se les hará difícil trabajar o ser confiables para las consultas del año que viene, cuando estará en juego el verdadero poder.

Tendrán que cuidar el crédito, y no será fácil si se advierten las disputas y discrepancias que se dan tanto en el PLD como en el PRM. La Junta Central Electoral podrá echarse sus cojones al hombro, y salir a camino, pero no asumir las necedades o malos humores de precandidatos que salieron a ganar y ni remotamente a perder.

El voto automatizado por tanto no es más que una etapa.

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