Discrepancia amena

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Por: Orlando Gil

El choteo en política debiera ser amenidad, como en  pelota, que se resuelve con dos o tres cervezas en un colmadón.

Lamentablemente la política se engrifa y el relajo muy de seguido fastidia y saca lo peor del afectado. Eso ocurre en estos días, aun cuando no se llega a vías de hecho.

Que sí se temen esta semana, o por lo menos el domingo cuando tendrán lugar las primarias.La Junta Central Electoral puso como fecha límite para publicar encuestas el jueves 3. Esto es, tres días antes de la fecha crucial.

Igual permitirá boca de urna, pero según lo establecido por la ley. Los desaprensivos -por tanto- no podrán hacer de las suyas.

Una de las partes habló de pacto, y la contraria se le rió en la cara, y recordó un antecedente de discordia o  desconocimiento reciente.

Lo de firmar acuerdos previos es una mala costumbre, y desde siempre fue y es una forma de burlar las normas.

Danilo Medina ya termina el mandato y no se recuerda que los candidatos que le disputaron el poder lo hayan reconocido.

Lo tratan como legítimo, pues sugieren entendimientos, plantean cumbres, y en el caso específico del PRM se asume como segunda mayoría y participa en tareas de Estado propias de oposición.

El Consejo Nacional de la Magistratura es el mejor ejemplo.

Los extremistas, en su torpeza infinita, demandan en cada convocatoria que  no acuda y deje al gobierno disponer a su antojo.

No cumplir con una obligación que impone la Constitución, no solo sería una manera de poner en auto al gobierno, sino contravenir el Establecimiento.

El Establecimiento, aunque algunos insidiosos lo olviden, es responsabilidad del gobierno y de la oposición. Incluso en la práctica se da lo que se niega.

La mayoría impone, pero no avasalla, y en la intimidad se dan coincidencias que conocidas en público lesionarían un pudor que se justifica con disimulo.

Esas situaciones, que se ignoran a posta, debieran frenar la inquina y tomarse las cosas con mejor filosofía. La de las carabinas vacías.

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