El irrespeto mercenario

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Por: Raúl Pérez Peña (Bacho)

Lo que pasó con el PTD es ejemplo del irrespeto, ya registrado por los “izquierdistas” que le vendieron su “alma al diablo”, algunos a cambio de ser designados como altos funcionarios o en negocios para acumular fortunas.

El adquiriente del PTD repitió hecho en el PLD y lo que hace Danilo Medina con “partidos emergentes”, aplicando su máxima de que donde hay quien se vende hay quien compra. El irrespeto llegó al extremo con la blasfemia de cantar el himno del “14 de Junio”. A la distancia de la memoria, vendedores y compradores de la transacción con el PTD convulsionaron las tumbas de los mártires de la Raza Inmortal, de la clandestinidad, de La 40, la calle Espaillat, Las Manaclas, la Guerra de Abril y siguientes jornadas gloriosas.

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