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Por: Orlando Gil

La política dominicana nunca fue remanso de paz, y no podía serlo en un país tropical y en zonas de indios Caribe.

Cuando Enriquillo fundó tendencia para defenderse de los españoles, se sublevó en las montañas de Bahoruco. Y a Caonabo, para someterlo, hubo que encadenarlo.

Los hechos posteriores, en especial de la época republicana, fueron tan impropios que se calificó el padecimiento como arritmia histórica.

Incluso Viña de Naboth.

La política en campaña se entrega al desenfreno y los desaprensivos hacen y deshacen a capricho. En estos días, por ejemplo, se compite por el mayor despropósito.

De lado y lado, de bando y bando, pues tanto gozan siendo dominicanos los seguidores de Leonel Fernández como los de Danilo Medina.

Que trajeron unos mexicanos a realizar campaña sucia contra Gonzalo Castillo. Nada del otro mundo, y si viene por las buenas, haciendo encuestas, también por las malas, con una que otra perversidad.

Sin embargo, y conviene admitirlo, aquí no hace falta que vengan de otros lugares a mostrarnos sus uñas, pues no solo tenemos largas y afiladas, sino pintadas.

Como una cizaña lleva a otra, ahora entran a los rusos a escena, y de una manera que Trump envidiaría, pues como divertimento no ocasionaría consecuencia.

Lo malo es que a los rusos no hay que traerlos. Están aquí desde hace mucho, e hicieron su entrada triunfal con  mujeres hermosas.

Se habla con disfrute de las venezolanas, pero las rusas llegaron primero, y detrás, o para cuidarlas, las mafias. Si también jaqueadores, el paquete está completo.

La desesperación o el nerviosismo son síntomas, y no buenos, pues quienes se dan por ganados no tienen que desesperarse ni ponerse nerviosos.

Solo esperar la fecha establecida y acarrear (no hay otro verbo disponible) gente a sufragar, pues ni campaña sucia ni jaqueo van alterar la decisión del votante.

La facción que se confíe en campaña sucia o en jaqueo podría despertarse el 6 de octubre antes de acostarse con una resaca de madre.

La campaña permite el relajo, pero no así el resultado.

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