“La basura un gran negocio en el gobierno del presidente Danilo Medina por naturaleza sucio y contaminante”

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Por: Teófilo Quico Tabar

Durante las décadas de los 60 y 70, las doctrinas o ideologías buscaban espacios en sus respectivos países, y los partidos ligados a ellas procuraban formar a sus dirigentes y militantes. La Democracia Cristiana tenía presencia en Latinoamérica y el Caribe. Existían varios institutos de formación política reconocidos, fundamentalmente bajo el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer de Alemania. Pero los principales o más reconocidos estaban en Venezuela y Chile. Donde íbamos a recibir cursos de formación. Los del llamado cono sur a Chile y los del área de Centroamérica y el Caribe a Venezuela.

Cada país luchaba por contar con su propio Instituto. Muchos encontraron apoyo logístico para tales fines, quedando los de Venezuela y Chile para formación de dirigentes y formación de formadores.

A principios de la década de los 70, por supuesto del siglo pasado. En plena guerra fría, siendo Vicesecretario General del desaparecido Partido Revolucionario Socialcristiano, fui seleccionado para asistir a un curso especializado en Alemania. Lucas Rojas, Sec. General no podía asistir. Nos había extrañado que la invitación dijera que era para Directores de Institutos de Formación, ya que en nuestro país, aunque se efectuaban cursos permanentes por todo el territorio nacional, no contábamos con un instituto formal, sino que utilizábamos locales de otras instituciones.

Fue así como se inició el proceso de aprobación del Instituto de Formación Jacques Maritain, que entre otros tuve el honor de dirigir.

Pero lo que motiva el título de este artículo, está precisamente relacionado con ese evento en Alemania, pues durante ese curso para Directores de Institutos de formación política. Entiéndase bien, de formación política, por alrededor de tres meses, tuvimos profesores, catedráticos y expertos en diferentes materias. Profesores de alto nivel. En diferentes ciudades y centros de enseñanzas.

Uno de ellos, hablando de los diferentes problemas que confrontaban con el medioambiente, pero que con el paso del tiempo se agudizarían, incluyendo los países en desarrollo, estaba el tema de la basura. Era un experto de renombre. Con ideas claras y precisas. Hablaba sin rodeos.

Refiriéndose específicamente a la basura y sus posibles soluciones a mediano y largo plazo, expuso varias alternativas. Reconociendo que nosotros los latinos teníamos en ese entonces mucho espacio y que no representaba en ese momento un problema tan grave como en Europa. Pero, según nota escrita que conservo expresó: “El problema de la basura y el medioambiente es que para muchos representa un grave problema, pero para otros constituye un gran negocio, por naturaleza sucio, contaminado y contaminante”

Y nos advirtió que: “El mundo caminará hacia la privatización. Y funciones propias de los Estados caerán en manos de los grandes poderes económicos. Todas las actividades estarán bajo su control, incluyendo medioambiente y salud”.

Lo aplaudimos de manera efusiva, pero el profesor, a quien el hoy reconocido intelectual y académico argentino Carlos Eroles bautizó: “Grobmeister” (Gran maestro) solo pidió que lo recordáramos. Y eso estoy haciendo. Aprovechando el confinamiento hogareño para revisar cosas que para nuestra generación tienen mucha importancia. Qué gran verdad Grobmeister.. tabasa1@hotmail.com

 

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