La próxima jugada perversa de los Mejía

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Por: Víctor Hugo

Es conocido por todos la afinidad , los vínculos comerciales y posición de este ante la habilitación del presidente Danilo Medina, Hipólito Mejía coincide en todas las posturas que toma Danilo y siempre en contra de las líneas del Partido Revolucionario Moderno (PRM), la más reciente muestra de su poco interés es de que su partido llegue al poder a través de Luis Abinader, fueron las declaraciones con mucha mala fe que dijo su hija Carolina y me llama mucho la atención el cambio drástico en la conducta del anciano político que en los últimos días quiere dar muestras de que está apoyando a Luis Abinader.

Pero todo esto es una falsa para que su pronta partida del PRM para apoyar a su hija Carolina quién tiene todo amarrado y negociado con el gobierno para llevar a David Collado como candidato a presidente y a Carolina como vice.

Hipólito está muy activo apoyando a Luis para que después no le digan que tenía todo bien programado cuándo su hija anuncie que no seguirá en el PRM por principios y valores, pero cuales valores, de quién los heredó, es una simple excusa para justificar su partida que en principio era con Hipólito la jugada, pero cambiaron de estrategia y lo harán a través de la hija y el dirá que se vio ante una situación difícil pero debe apoyar a su hija.

Tremendo cuento, porque los Mejía tenían claro desde siempre que su misión es dividir al PRM y por eso se han mantenido haciendo negocios con Danilo más unos 30 millones de dólares que recibirán del penco Gonzalo Castillo, como pago a tal acción más obras y negocios en un próximo Gobierno.

Producto de esos acuerdos entre esa cúpula mafiosa dirigida por Hipólito y el presidente Danilo Medina, la carta de Carolina que no fue producto de la casualidad, es arreglando el camino para el perverso plan orquestado desde el Palacio Nacional en complicidad con los Mejía. Familia que ha hecho de la política un negocio y no la ven cómo un instrumento para servir a los demás sino para beneficiarse económicamente. ¡LA HISTORIA LOS JUZGARÁ!

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