Leonel, a pesar de todo

Comparte Esta Noticia Con Tus Contactos.

Son muchas las ocasiones en las que Leonel Fernández ha defendido con firmísima entereza su derecho de ser aspirante a candidato del PLD y a ser Presidente de la República por cuarta vez. Pero se ha montado toda una coreografía de aplausos y vítores falsos a contrincantes de floja y descuidada ética mientras al mismo tiempo plumas y voces de alquiler han creado verdaderas empresas del desprestigio vertebradas también por un hábil manejo de redes sociales, con tuiteros incluidos.

La mayoría de esta gente cediendo a las exigencias de sus parcialidades y de sus patrocinadores han tratado de abrir “la caja de los truenos” contra Fernández entrando al terreno de la descalificación y a quien quisieron impedir que le diera fuerte entonación a aquellas actitudes vergonzosas y alucinadas de “compañeros” de su partido que entendieron que sus alegatos a favor del sistema legal y político y de las garantías constitucionales (legalidad, igualdad, legitimidad, etcétera) que este asegura a todos los ciudadanos, son propios de un terco, temerario y ambicioso expresidente de la República.

Se ha consentido y patrocinado una persecución difamatoria, incluso, desentendiéndose de cualquier límite ético y moral a la hora de condenarle, y todo el mundo en la República Dominicana sabe que Leonel Fernández por su naturaleza, por así decirlo, no encaja en la categoría difamatoria ni persecutoria.

Han desatado su furia a tal proporción que interpretaron ese comportamiento como delictivo e, incluso, irrespetuoso. Y lo hicieron instalando todo un campamento de odio contra la alternancia natural de quien ha querido ocupar un espacio que tiene dificultad para ser llenado en su organización para unas elecciones tan competitivas.

Así hemos podido apreciar que quieren hacerse representar como “monumentos intocables”, “verdaderos” monolitos del poder.  Por tanto, y contra tantas maniobras, artimañas y hasta colocar “palos en las ruedas”, ojo a los próximos pasos. Algunos síntomas inquietantes resultan intimidatorios e indignantes (hackers compra de votos, etc.) que retratan la suspicacia y rechazo a estos métodos típicos del prosaísmo electoral. A pesar de todo, es la única esperanza.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *