Mi política es la del Padrenuestro

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Por: Luis Rosario

La política está metida hasta en la sopa. ¡La política, compay! Ahora el tema es el de la “sangre nueva”. La expresión se ha pegado y todos quieren ser sangre nueva.

Son muchos los que se aventuran a jugarse su nombre y dignidad por un cargo político.

Vale la pena, pues quien logra algún puesto de mando en el Estado, tiene asegurada su vida económica hasta que le diga a este mundo: ya me voy.

Hay gente a la que le resultaba imposible disimular su miseria y que, al llegar a ocupar funciones públicas, resolvieron en menos de un “santiamén” y hasta DON comenzaron a decirle.

Para que haya “sangre nueva”, habrá que dializar y limpiar el líquido sanguíneo contaminado que circula por las venas del mundo político.

¡Ayyy, lo dijo! Salvo honrosas excepciones, esto vale tanto para los que están en el poder como también para los de la oposición, que se presentan generalmente como los buenos de la película.

La sangre política está contaminada. Hay que educar para una nueva cultura política. Claro, la actividad política no es solamente para los que se organizan en partidos y buscan una función en el tren burocrático del Estado.

La política es para todo ciudadano y cada uno debe jugar su papel en la construcción de una sociedad en la que podamos vivir con dignidad, luchando por el Bien Común.

En 1867, el Papa Pío IX le preguntó a Don Bosco qué política aplicaría para resolver los graves problemas por los que atravesaba la sociedad italiana en ese entonces; a lo que Don Bosco le respondió: “Mi política es la del Padrenuestro.”

¿Qué significa eso? Lo primero, es reconocer que quien conduce el país es Dios, aunque los que se las dan de laicistas y de ingenuos progresistas, no quieran creerlo.

¡Qué atinado nuestro escudo nacional! A esto se añade el Bien Común: alimentación, salud, justicia y paz, que da por resultado la armonía y perdón entre los ciudadanos.

Todo el trabajo de Don Bosco por la juventud más necesitada estuvo enmarcado dentro de esta política del Padrenuestro: evangelizar educando y educar evangelizando, para hacer de los muchachos buenos cristianos y honrados ciudadanos.

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