¿Necesita mi hijo aparatos orales?

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Santo Domingo. – La ortopedia dentofacial es una especialidad de la odontología íntimamente ligada a la odontopediatría y ortodoncia; de hecho, estas últimas son las que brindan el servicio a los pacientes que así lo requieren y necesitan.
Es importante diferenciar la ortopedia de la ortodoncia. Ambas tratan maloclusiones; sin embargo, la ortopedia se ocupa de aquellas que son consecuencias de una alteración del crecimiento de los huesos maxilares.

La ortodoncia, en cambio, es el área de la odontología que diagnostica y corrige las diferentes maloclusiones. El objetivo de la ortopedia es armonizar el maxilar superior con el inferior, es decir, trabaja a nivel de las estructuras óseas, mientras la ortodoncia corrige las mal posiciones dentales.

La aparatología utilizada por la ortopedia es extra oral y movible; se aplica durante la etapa del crecimiento, es decir, en niños. En las niñas hasta la edad de 12-13 años y los varones hasta los 15 años.

Generalmente, el odontopediatra es el primero en diagnosticar las alteraciones en el crecimiento de los huesos maxilares y por lo tanto el que orienta a los padres sobre las medidas que deben ser tomadas y el tipo de aparatología indicada para cada anormalidad, así como los beneficios.

Entre las anomalías más comunes que presentan los pacientes con trastornos en el crecimiento de los huesos de la boca están el ancho y la altura de los maxilares. Los aparatos ortopédicos utilizados en el momento adecuado de la niñez y con una supervisión profesional corrigen problemas como la falta de espacio, para la erupción de los dientes permanentes, mordidas cruzadas, malos hábitos. En otros casos evitan tratamientos ortodónticos o, en su defecto, estos resultan ser más sencillos, tanto en tiempo y costos. Las anomalías se acrecientan con la edad, complicándose el tratamiento y las posibilidades de éxito. De ahí la importancia de iniciar el tratamiento en la niñez.
Psicológica y físicamente, los trastornos ortopédicos de la cavidad oral afectan al niño; las funciones de fonación y deglución se ven alteradas negativamente. Por otro lado, la expresión facial de un paciente con un desarrollo deficiente del maxilar inferior, es comúnmente conocida como pico de pájaro, lo que acarrea burlas de sus amigos.

Un fino hilo separa a la ortopedia de la ortodoncia, sin embargo, un ancho camino las une: el bienestar y la salud del paciente.

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