Phil Reagan dice que la edad no es problema para trabajar en la MLB si se tiene conocimiento de la analítica y la computadora

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Santo Domingo. – En las Grandes Ligas de hoy, donde la información que identifican los algoritmos desde el Big Data prima sobre el instinto del cuerpo técnico de sabuesos con canas pronunciadas, la tendencia es que el dirigente bordee la tercera edad, que sea poco conservador y familiarizado con la tecnología.

Para la campaña 2019, los Mellizos sustituyeron al inmortal Paul Molitor (63 años) por un Rocco Baldelli que con 37 años es más joven que su bateador designado (Nelson Cruz, 39), uno de 14 estrategas menor de 50 abriles. Y los Padres acaban de sustituir a Andy Green (41) por Jayce Tingler (38).

Sin embargo, que esa corriente domine no quiere decir que se ha cerrado la puerta a aquellos veteranos coaches dispuestos a hacer los ajustes, ya que su vasta experiencia ¡actualizada con las nuevas herramientas! tiene un alto valor.

Joe Maddon, que con 65 años es el estratega de mayor edad activo, dejó a los Cachorros para firmar con los Angelinos; los Filis han apelado a Joe Girardi (55) para sustituir a Gabe Kapler (43), Bud Showalter (63) es candidato para los Mets (que despidieron a Mickey Callaway, 44) y Piratas (que licenciaron a Tom Prince, 54).

Phil Reagan, que dirigió a los Orioles en 1995, regresó en junio pasado al Big Show como coach de pitcheo de los Mets, dos décadas después de ocupar su último puesto en la Gran Carpa, con los Indios en 1999.

Pero Reagan tiene 82 años y solo Connie Mack (88, en 1950) trabajó con mayor edad que él a ese nivel.

Reagan también retornó en 2018 a una pelota dominicana en la que logró dos coronas al frente del Escogido en los 80 para cumplir el contrato que firmó el curso pasado con los Toros. Entiende que hay espacio para los estrategas mayores, pero estos tienen que estar dispuestos a cambiar el chip.

Y cita el caso de Charlie Manuel, a quien los Filis llamaron en agosto para trabajar como coach de bateo, a los 75 años.

“Amo el béisbol, amo el Caribe, me gusta”, dice el exlanzador de 12 temporadas entre Tigers, Dodgers, Cubs y White Sox, que también dirigió 20 años en Venezuela.

—¿Por qué regresa a la Lidom?

“Siento que quedó un trabajo incompleto, mucho, pensé que íbamos a derrotar a las Estrellas (en la final), realmente lo pensé. Creo que teníamos mucho que hacer, así que quise volver porque quiero volver a la final y ganar este año, ser campeón”.

—¿Cada vez más desafiante a los coaches veteranos conseguir trabajo?

“No es muy difícil. Las dificultades de los últimos años cuando se han nombrado coaches más jóvenes es la computadora y la analítica, pero yo entiendo las analíticas, entiendo las computadoras, pero también tengo el conocimiento del pitcheo y si puedes explicar a los lanzadores y darle confianza vas a ganar y creo que es lo que estamos viendo con Charlie Manuel y yo. Creo que está comenzando a ver coaches con más experiencia de vuelta como Bud Showalter, Girardi, Maddon en California porque ellos tienen los conocimientos que necesitan llevarles a los jugadores jóvenes”.

—¿Cuesta más ahora diseñar estrategias?

“Trabajas más duro porque hay mucho más herramientas. Cuando tenemos una reunión con los lanzadores le mostramos la televisión, tenemos informes sobre las fortalezas y debilidades de los bateadores, en la pantalla les ponemos las zonas rojas, dónde batean más, dónde abanican más, ahora tenemos toda esa información. Realmente es importante para los peloteros latinos (lanzadores) porque algunas veces pierdes la interpretación en inglés con el español y ellos pueden verlo en la TV y funciona muy bien. Es un gran avance”.

—¿Cuánto ha cambiado el juego?

“Cien por ciento (lo dice en español). Porque ahora ve mucha analítica. Para dónde batea este chico, si hay que girar la defensa hacia la izquierda, los cambios (defensivos) son increíbles, poniendo a todo el mundo a tornarse hacia la derecha (cuando es un zurdo). Ya no importa dejar una base sola como la tercera porque el batazo no irá por allá. Es que los bateadores quieren buscar jonrón y eso es un gran cambio”.

—¿Qué le parece la idea de los opener como hacen los Tampa Bay Rays?

“Personalmente no me gusta. La entrada más difícil para un lanzador es el primero porque no has visto a los bateadores. El segundo más difícil es el quinto, porque si quieres ganar el juego tienes que completar cinco entradas, y el tercero más difícil es el noveno. Así que si pones a tu relevista en la primera entrada ¿quién va a lanzar la novena, que es la más difícil? Para mí, sé lo que están haciendo con evitar que el lanzador enfrente más de tres veces la alineación, a Sandy Koufax no le importaba, a Don Drysdale, (Bob) Gibson, (Juan) Marichal, Mario Soto tampoco, el béisbol cambia, están tratando cosas, pero creo que van por otra dirección”.

 

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