Que se remuevan esos altares

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Es un secreto a voces que los grandes capos de la droga y hasta los más insignificantes microtraficantes de los barrios, pagan “peajes” a las autoridades para operar sus negocios sin contratiempos.

Hay recogidas de dinero los viernes, según se dice, en discotecas, bares y otros negocios de diversión, así como en puntos de drogas barriales. Y con esos “peajes”, los narcos se aseguran protección e impunidad.

Por eso siempre se escapan los jefes cuando se organizan operativos “secretos” contra sus carteles para capturarlos, ya que la red de cómplices comprometidos por los “peajes” se ocupa de advertirles.

Es lo que ha sucedido con el llamado “Rey de la cocaína”, César Emilio Peralta o César El Abusador, a quien un extraordinario contingente de agentes antidrogas le allanó en un solo día, simultáneamente, más de 40 propiedades, pudiendo escapar a semejante cerco.

De acuerdo con los informes publicados, el imputado como narco por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, hacía vida social y ostentaba sus riquezas y se tomaba fotos con celebridades deportivas, artísticas y operadores de clubes nocturnos, y las subía a las redes sociales, pese a que se le conocía fama de capo.

Una delación, que solo pudo tener su origen en una fuente muy conectada con el plan confidencial para cercarlo, malogró los objetivos perseguidos desde hace varios meses, cuando autoridades dominicanas y norteamericanas diseñaban el plan para capturarlo.

Resulta un hecho vergonzoso que, de manera recurrente, la justicia dominicana haya fallado en apresar y juzgar a los jefes del crimen organizado, solo porque desde otras instancias de poder, compradas por el oro corruptor de esos antisociales, se confabularon para protegerlos.

La sociedad tiene que hacer una catarsis y remenear los altares para que caigan las fichas que, desde áreas de poder, promueven este perverso maridaje contra la institucionalidad y las leyes dominicanas.

 

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