Representación EFE acusa a la división y la corruptela la desgracia electoral del partido morado en elecciones

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Santo Domingo. – El opositor Luis Abinader arrasó este domingo en las elecciones presidenciales de la República Dominicana, llevándose el triunfo en primera vuelta, y el oficialismo fue prácticamente barrido del mapa en el Senado.

El descalabro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), en el poder desde 2004, es aún más sorprendente si se tiene en cuenta que el país era el líder en crecimiento económico de América Latina, con una media de un 6 % anual en los últimos siete años, y con importantes logros en la reducción de la pobreza.

Estas son las principales claves que explican el hundimiento del PLD y el triunfo de Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM).

La fractura del PLD
La crisis del PLD se desató en 2019 por la intención del presidente Danilo Medina de reformar la Constitución para aspirar a un nuevo mandato, pero renunció a estos planes tras una llamada de Washington.

El PLD se rompió definitivamente en dos en octubre pasado, tras la negativa del expresidente Leonel Fernández a reconocer su derrota en las primarias del partido oficialista, en las que denunció un fraude.

Desde entonces, Fernández se empeñó en hacer la vida imposible al Gobierno de Danilo Medina, su antiguo aliado, y en hacer fracasar el proyecto de llevar a la Presidencia al delfín del mandatario, Gonzalo Castillo.

La división del voto del partido morado, aunque solo haya aportado el 8,82 % de los sufragios a Fernández, ha allanado el camino al Palacio Nacional a Abinader.

En la noche electoral, la hija mayor de Fernández, Nicole, resumió la situación en sus redes sociales: “Papi, tú los pusiste (en el poder en 2012) y tú los quitaste, el ganador eres tú».

Corrupción e impunidad
Una de las grandes banderas de Abinader es la lucha contra la corrupción y la impunidad, que se han agravado en los últimos gobiernos del PLD, con escándalos como el de Odebrecht.

A diferencia de otros países de América Latina, en República Dominicana todavía no ha empezado el juicio formal por las corruptelas en torno a la constructora brasileña y solo hay seis implicados, entre ellos un exministro y tres legisladores en la época de los hechos.

Grupos independientes y la oposición han acusado a la Fiscalía de no ir a fondo en las investigaciones, sin si quiera colaborar con su par de Brasil.

 

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