Seguridad alimentaria

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Por: Félix Bautista

La seguridad alimentaria es un derecho fundamental vinculado al desarrollo humano. Existe cuando todas las personas tienen en todo momento, acceso a suficientes alimentos, sanos y nutritivos, que permitan satisfacer sus necesidades alimenticias y disfrutar una vida sana.

El concepto “seguridad alimentaria”, surgió en la década de los 70 en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, la cual fue convocada en virtud de la desnutrición generalizada de la época y por la incertidumbre existente, relacionada con la incapacidad de los sectores agrícolas para producir los alimentos suficientes para abastecer los mercados.

Desde la década de los años 70, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ha realizado varias cumbres y conferencias, con el objetivo de comprometer a los estados a combatir el hambre y la desnutrición, y dar seguimiento a los compromisos asumidos.

Hoy día, el tema de la seguridad alimentaria es punto de agenda esencial en los principales foros sobre desarrollo mundial. De hecho, “Hambre cero” es el segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el año 2015 como parte de una nueva agenda para los próximos 15 años.

Bajo la premisa de “Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”, este ODS responde a la posición expresada por la ONU de que “necesitamos una profunda reforma del sistema mundial de agricultura y alimentación si queremos nutrir a los 925 millones de hambrientos que existen actualmente y los dos mil millones adicionales de personas que vivirán en el año 2050”.

La seguridad alimentaria es un reto y un desafío global que genera preocupaciones a todos los gobiernos, no solamente por la escasez de alimentos, sino por otros factores, como la acelerada explosión demográfica, la escasez de agua, la degradación de los suelos, las consecuencias del cambio climático, la inadecuada distribución de los productos de la canasta familiar, la falta de educación en los hogares respecto a una buena y sana alimentación, entre otros.

Las estimaciones de la FAO, en su informe de 2019, indican que “más de 820 millones de personas siguen padeciendo hambre en todo el mundo, lo que destaca el inmenso reto que supone alcanzar el objetivo del hambre cero para 2030”.

Otro hecho relevante del informe titulado “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”, es que casi 2 mil millones de personas en el mundo, no cuentan con alimentos suficientes, nutritivos y saludables, lo que aumenta la malnutrición y el padecimiento de enfermedades. De ahí que la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) 2030, de reducir en un 50% la cantidad de niños con retraso del crecimiento y de reducir en un 30% la incidencia de niños con bajo peso al nacer al año 2025, no se podrán cumplir.

La FAO advierte que los países deben asumir mayor compromiso en la integración multisectorial, entre los sectores agropecuarios, salud, educación, recursos hídricos, saneamiento, protección social, planificación del desarrollo y política económica. Sobre todo, porque las dificultades económicas están prolongando y agravando la crisis alimentaria.

El organismo internacional recomienda que los países aceleren y armonicen iniciativas para enfrentar estas dificultades, con el apoyo pleno de las Naciones Unidas y organismos multilaterales, que contribuyan a reducir la pobreza, las desigualdades, el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

 

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