Sicarios

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Por: Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio

Siempre hemos hablado de los sicarios físicos que matan a otros. Hemos de repetir una vez más que hay sicarios de la lengua, sicarios que matan en los barrios por su lengua al murmurar a los otros, al decir cosas falsas o cosas verdaderas, pero no las hacen para ayudar a las personas, sino para matarlas, para de alguna manera quitarle la fama, sicarios de la vida social de las personas. Hemos de ser atentos nosotros mismos de no ser sicarios, muchas veces sin mala voluntad, pero lo somos, y también hemos de cuidarnos de aquellos que hablan de nosotros, que nos maltratan, y poder decir: “Este me quiere matar, pero no me voy a dejar asesinar”.

Por eso, demos gracias a Dios por todas las personas que hablan bien de los demás, que dan vida, pero también cuidémonos y cuidémonos nosotros de ser sicarios morales que destruyen la vida de los demás.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

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